El creciente interés por el aceite de oliva de calidad se ha traducido en un auge del agroturismo, con más de dos millones de personas al año que visitan las almazaras para comprar su aceite directamente de la fuente.

Según el consorcio italiano de productores de aceite de oliva Unaprol, el oleoturismo generará este año más de 1.800 millones de euros de negocio.

La explicación de la popularidad de esta forma de turismo, según Unaprol, es “el creciente interés por la calidad y la autenticidad del aceite de oliva, que hoy en día sólo puede garantizarse comprando el aceite en su origen o con la etiqueta DOP (denominación de origen protegida)”.

En la actualidad, Italia tiene reconocidas 17 “rutas” o itinerarios del aceite de oliva en los que los turistas pueden encontrar no sólo almazaras, sino también explotaciones agrícolas productoras de aceitunas, restaurantes y granjas de vacaciones, donde los huéspedes pueden adquirir aceite de calidad y otras especialidades de la cocina local.

Otros atractivos turísticos del sector son el olivo de 3000 años de Cannetto di Sabine, al norte de Roma, los olivares centenarios de la región de Apulia, los “bosques” de olivos de la llanura de Gioia Tauro, en Calabria, y de la región central de Molise, y los olivares en terrazas que se encuentran en la región costera de Liguria, a lo largo de la costa de Amalfi y al sur de Salerno.

Italia produce unas 650.000 toneladas de aceite de oliva al año y consume 800.000 toneladas, mientras que exporta más de 200.000 toneladas.

Por ello, Italia se ha convertido en la encrucijada del Mediterráneo para la industria del aceite de oliva, importando aceite del norte de África, Grecia y España para mezclarlo con el italiano. Para garantizar aún más la calidad del aceite producido y embotellado en Italia, Unaprol quiere que este país obligue a que las etiquetas indiquen tanto el origen del aceite o los aceites utilizados como su porcentaje.

“La indicación del origen en las etiquetas del aceite de oliva virgen extra no debe ser una opción, sino una obligación, del mismo modo que lo es para la carne de vacuno y de ave, el puré de tomate, la leche fresca, la miel, las frutas y las hortalizas”, dijo Unaprol.